Nuestra Historia


La historia de este lugar en el Valle de Guadalupe empieza con un joven llamado Arlo, quien falleció en un trágico accidente automovilístico. Arlo sintió toda su vida una fascinación por ciertos aspectos de la cultura mexicana, desde los viñedos y sarapes hasta la Virgen de Guadalupe. Quizás desde entonces la llamada de Adobe fue escuchada aunque estuviera a años de ser construido.

En un viaje a París después de la muerte de Arlo, su madre, Tru, creyó firmemente en una señal especial durante una visita a la catedral de Notre Dame. Justo dentro de la catedral vio una silla mexicana acomodada de manera inusual con un sarape encima. Parecía fuera de lugar y esta imagen fue la primera semilla para que Adobe Guadalupe empezara a crecer.

Dos años después, Tru y su esposo Donald regresaron a París en busca de un lugar donde depositar las cenizas de Arlo para que descansaran junto con las cenizas del padre de Tru. Recordando la extraña coincidencia, Tru regresó a Notre Dame y no sólo encontró que la silla y el sarape aún estaban ahí sino que ahora formaban parte del altar dedicado a la Virgen de Guadalupe. En ese momento el llamado de Adobe fue finalmente escuchado y Tru tuvo una clara visión de que quería pasar el resto de sus días en México. Este sentimiento de paz y destino significó para Tru que Arlo no quería separarse de ella, aún en la muerte, y que prefería ser sepultado en un cálido lugar en México.